A la conquista de todos los seismiles de Chile

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Hernán y Nicolás son dos amigos aventureros que se han propuesto algo que, hasta ahora, nadie ha logrado: alcanzar las 37 cumbres más altas de nuestro país.

Ambos son de Graneros. Ambos tienen el mismo apellido, aunque no son parientes. Ambos son deportistas. A ambos los mueve un gran desafío. Hernán Ñúñez, el mayor, tiene 37 años y es ingeniero con un máster en gestión de operaciones, aunque reconoce que  su actividad principal -además de su trabajo- es la preparación para la montaña. Nicolás Ñúñez es 10 años menor y, como ingeniero comercial que mezcla la profesión con la pasión, se dedica a uno de sus emprendimientos: una agencia de marketing y turismo. Ambos conforman una cordada que tiene ya un amplio recorrido y cuya motivación es profunda: subir las 37 montañas sobre los 6.000 m que hay en Chile y esto, no sólo por un motivo deportivo ni personal, sino que también buscan documentar las rutas, obtener datos generales y constatar el cambio climático. Por otro lado, ambos amigos también quieren incentivar a las personas de su región a que se acerquen a la naturaleza y practiquen deportes poco tradicionales como el montañismo. En sus palabras: “la pasión por la montaña y la vida al aire libre es nuestra motivación; poder buscar la armonía y el equilibrio mediante estas actividades es nuestro sueño y, quizás, podamos lograr a futuro vivir del entorno de montaña, ya que hoy somos ingenieros para pagar las cuentas, pero montañistas por convicción”.

Campamento

«El montañismo es un estilo de vida. Es una buena excusa para compartir bellos lugares y momentos de gran conexión con buenos amigos». Foto: Hernán Ñúñez.

SUS ORÍGENES Y FORMACIÓN

La primera aproximación de Nicolás a la montaña fue de niño, cuando disfrutaba el camping en sectores como el Parque Radal Siete Tazas y otros. A los 18 años comenzó a realizar excursiones en la Región de O Higgins y Maule y a partir de esas experiencias, aprendió mucho: “eran actividades de senderismo, teníamos escaso equipo, pero muchas ganas de conocer y aprender. Esto me sirvió mucho para ir tomando conciencia de la importancia del equipo. Muchas veces pasamos frío, se nos mojó la carpa o se nos descosieron las mochilas. Fue una etapa dura que sirvió para darme cuenta de que realmente me encantaban los cerros, ya que en cada salida nos pasaba algo y, sin embargo, yo siempre quería volver”. Posteriormente, en su etapa universitaria pudo conocer más acerca del deporte propiamente tal, ya con una base más técnica y teórica, y tener las primeras experiencias en alta montaña y escalda en boulder. “Pero fue cuando egresé que decidí dedicar mi tiempo libre por completo a la montaña, tomando cursos, leyendo y explorando todo el mundo de los cerros”.

Hernán, por su lado, cuenta que siempre estuvo ligado a la naturaleza y también a los deportes: gran parte de su vida practicó rugby y, además, le gustaba el cicloturismo. “Cuando quise realizar otro tipo de actividades de mayor exigencia, tomé un taller de montaña donde conocí a un grupo de personas con los que nos hicimos amigos y comenzamos a salir prácticamente todos los fines de semana. Posteriormente, me incorporé al Club de Andinismo El Montañista. Como parte de mi formación, tomé cursos en la ENAM y con instructores particulares de renombre. Todo esto me ha permitido ir haciendo nuevas cosas y con la seguridad correspondiente”, cuenta Hernán.

Andinsmo.

Entrenamiento de andinismo en el cerro Punta Chile. Foto: Hernán Ñúñez.

EL PROYECTO

Hasta ahora, la cordada ha ascendido 3 de los seismiles, incluyendo el más alto de todos: el San Francisco, el Peña Blanca y el Ojos del Salado. Cada uno tiene sus propios componentes, convirtiendo a cada cerro en algo especial por su belleza escénica, las inclemencias climáticas y complejidades técnicas. En entrevista con Andesgear, Hernán y Nicolás resuelven nuestras preguntas:

  • ¿Cómo surgió este proyecto y con qué trasfondo?

“Nosotros nos conocimos mientras realizábamos actividades de voluntario en el Cajón del Maipo con Shipton Foundation durante los fines de semana. En ese contexto y las fogatas de la noche, conversando de montaña, experiencias de cada uno, historias de cerros y hablando sobre libros, surgió la idea de hacer algún desafío deportivo asociado a la montaña y acorde a nuestras capacidades e intereses. Hernán, en particular, tiene la característica de no verse afectado en mayor medida por la altura, pudiendo -a diferencia de mucha gente- dormir la noche completa, no perder el apetito y no sentir ningún tipo de malestar en general, lo que pudo evaluar realizando algunos seismiles previamente, como el Ojos del Salado, Acotango, Volcán Guallatiri, Cerro Tórtolas, Aconcagua en solo, entre otros. Para aprovechar esta beneficiosa situación en la montaña, surgió la idea de ir a algunos cerros sobre 6.000 m en conjunto, y por qué no… subirlos todos.

Entonces comenzamos a buscar información y vimos que no había registros de cordadas chilenas que hubieran realizado el desafío de subir la totalidad de cumbres sobre 6.000 m, lo que nos motivó con mayor razón a intentarlo. En general, la información era poca o incompleta, haciendo que muchas de estas montañas fueran escasamente visitadas por los montañistas nacionales. Hoy queremos cambiar eso”.

Acotango

El volcán Acotango tiene 6.052 m y queda en el Parque Nacional Lauca. Es poco frecuentado. Foto: Hernán Ñúñez.

 

  • Sería interesante saber más acerca de su plan, del itinerario y la ruta lógica que quieren seguir, tomando en cuenta también que estamos en medio de una pandemia y que, por lo mismo, los planes están sujetos a modificación.

El proyecto comenzó a mitad de febrero del 2021. Fue un comienzo difícil, ya que Copiapó pasó a fase 1 el día posterior a nuestro viaje, por lo que tuvimos que movernos rápido para llegar con los permisos al día a Laguna Verde. Es difícil planificar hoy en día; la logística del proyecto es el punto más complicado; la pandemia sólo dificulta este trabajo. Por eso mismo, proyectar las cumbres y darle una fecha de término al proyecto es difícil. El próximo cerro que haremos es el Marmolejo, el 6.000 más austral, con la facilidad de que está en la Región Metropolitana. Sabemos de antemano que el itinerario se irá modificando, adaptando a las condiciones sanitarias existentes a lo largo de este año”.

  • ¿Qué significa el montañismo para ustedes?

“Para nosotros, el montañismo es más que un deporte, es un estilo de vida y lo principal es que es una buena excusa para compartir bellos lugares y momentos de gran conexión con buenos amigos. El poder salir a la naturaleza es un ejercicio para el cuerpo y para la mente. El realizar estas actividades nos da una desconexión genuina de nuestro día a día, de los problemas, de la ciudad y del estrés. Estar en la montaña es volver a lo esencial, donde lo más relevante es simplemente cubrir las necesidades básicas para sobrevivir: el protegernos del frío, comer, buscar refugio y no hay tiempo para preocuparse de banalidades; es el momento donde uno está conectado consigo mismo. Personalmente, el momento que más disfrutamos es el de estar en la carpa sin tener que dedicar energía a otros elementos, sin distracciones, solo concentrados en el hoy y en el ahora.

También creemos que no se necesitan grandes montañas para ser montañista, no estamos de acuerdo con aquellos comentarios que dicen que si uno no sube ciertas montañas, no es montañista. Para nosotros, montañista es quien vive con pasión y con respeto hacia la naturaleza y al resto de la comunidad que practica estas actividades; sólo se debe disfrutar los momentos sin mayores pretensiones”.

  • No hay que olvidar que es una actividad riesgosa y justamente este año, nuestra comunidad se ha teñido de luto por varios casos de tristes pérdidas. ¿Creen que existe realmente algo así como “el montañismo seguro”? Hay montañistas, como Rodrigo Fica, que sostienen que eso no es posible, porque siempre hay riesgo, siempre hay peligro, aún cuando uno tome todas las medidas y precauciones, y justamente en eso reside la sensación de aventura, la emoción.

“Creemos, al igual que Rodrigo Fica, que la seguridad total en los ambientes de montaña es una ilusión. Si bien durante todas nuestras actividades diarias estamos sujetos a peligros, en la montaña nos vemos constantemente en el concepto de riesgo asumido. Según nuestro punto de vista, el identificar los riesgos a los que nos enfrentamos es esencial, al igual que disponer de las mejores herramientas para resolver esas situaciones. Tal como menciona Rodrigo en su último libro No me olviden, el riesgo se define como la relación de: peligro, vulnerabilidad y exposición, y son estos tres factores los que debemos evaluar constantemente en la montaña, y creemos importante el minimizarlos mediante la formación física, técnica y de criterio, aun sabiendo acerca del riesgo inherente de la montaña. Creemos relevante aportar en la difusión de prácticas seguras en la montaña y actividades al aire libre, ya desde elementos básicos como la planificación, equipamiento, técnicas básicas, entre otros. También es importante el poder aprender de las historias pasadas, de las decisiones o situaciones que terminaron en tragedias, el documentarse y estudiar estos casos. Hacer caso omiso no es la mejor estrategia, y en este punto es importante la labor que realiza, por ejemplo, Rodrigo o algunos medios especializados.

Tenemos actualmente un compromiso con la Municipalidad de Graneros para poder entregar las herramientas básicas de montaña a los niños y jóvenes de la comuna, intentando minimizar los riesgos al realizar actividades de montaña.

Ahora bien, también somos de la idea de que, a fin de cuentas, es la montaña quien manda y quien decide si podremos ascender o no, independientemente de nuestras intenciones y deseos. Para nosotros también es relevante en el proceso el hecho de prepararnos conscientemente para las montañas en general, el autoconocimiento y el estudio en general de estas actividades, saber cuándo decir “basta” en una montaña y devolverse es uno de los mayores aprendizajes y no queremos cruzar ese límite del cual no podamos volver”.

Cumbre

No todas las cumbres son técnicas. Sin embargo, siempre requerirán de logística, preparación y entrenamiento; aclimatación, una ventana de buen tiempo y un equipo adecuado. Foto: Hernán Ñúñez.

 

  • En la línea de lo anterior, ¿en qué medida su proyecto puede aportar a la cultura de montaña del país?

“Como ya mencionamos, los talleres que daremos en Graneros están abiertos a toda persona interesada. Esperamos que esto ayude a practicar este deporte con mayor base, previniendo futuros accidentes por desconocimiento o falta de criterio y aportando a la exploración de nuestros cerros. Es importante fomentar las actividades outdoor en nuestro país, ya que contamos con una gran riqueza natural como lo es la cordillera de Los Andes y como comunidad debemos cuidar nuestro patrimonio. Aportar con la actualización de la documentación y mencionar detalles de los seismiles a subir, tanto con material gráfico como escrito; incentivar la visita a aquellas moles poco frecuentadas y entregar información más allá de la típica de carácter descriptiva… todo ello aporta a la cultura de montaña de un país”.

Desierto

«Estar en la montaña es volver a lo esencial, donde lo más relevante es simplemente cubrir las necesidades básicas para sobrevivir: el protegernos del frío, comer, buscar refugio y no hay tiempo para preocuparse de banalidades; es el momento donde uno está conectado consigo mismo». Foto: Hernán Ñúñez.

 

  • ¿Hay algo más que les gustaría comunicar? ¿Y a quienes quizás quieran seguir sus pasos?

“Queremos agradecer a todas las marcas e instituciones que nos han respaldado, así como también a la Ilustre Municipalidad de Graneros. También queremos agradecer enormemente a Andesgear, porque nos han brindado apoyo y el mejor equipo al cual podríamos acceder, creyendo en un proyecto sobre el cual tenemos todas nuestras energías puestas. Valoramos el hecho de que estas marcas e instituciones apoyen a personas que los mueve la pasión y que no son profesionales de la montaña.

Desde luego, nuestras familias, parejas y amigos son un apoyo importante en este desafío, siendo generosos con el tiempo que muchas veces deberíamos compartir con ellos. Son ellos quienes están en las frustraciones y en las alegrías que nos provoca la montaña. Gracias.

Hacemos un llamado a la comunidad en general a que salga a la naturaleza, que la gente disfrute de nuestras riquezas naturales y un entorno privilegiado, no importando el nivel de su desafío, ya sea la montaña más alta o la más técnica, un sendero o una salida a acampar; lo importante es ser feliz, sentirse realizado y soñar en grande. Consideramos relevante el poder formarse en todos los aspectos que nos permitan desenvolvernos en los entornos de montaña, ya sea en lo físico, técnico y en el proceso de la toma de decisiones para reducir los riesgos existentes. También es relevante que esta formación se realice en entidades que tengan el respaldo, las certificaciones correspondientes y con guías e instructores profesionales. Una buena forma de desarrollarse es perteneciendo a clubes federados. En nuestro caso, el Club Andino Curicó y el Club Andino El Montañista han tenido una importancia impagable en nuestro desarrollo.

Queremos demostrar que no se requiere ser un profesional de la montaña que viva de esto, ni ser el mejor física o técnicamente, para proponerse desafíos de cualquier nivel. Creemos que se puede compatibilizar la pasión por la montaña y una vida emocionante con las actividades del diario vivir”.

 

  • ¿Quieres saber más acerca de su proyecto? ¡Síguelos!

@chile6miles / chile6miles.cl


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