Aventuras a cuatro patas: cabalgatas y libertad

Recorrer paisajes sobre el lomo de un caballo no sólo permite alcanzar lugares que de otra forma serían inaccesibles. También ofrece una perspectiva diferente y posibilita una conexión profunda con un animal noble y hermoso.

OTRA MIRADA, OTRA TÓNICA

Lo usual es que cuando salimos a hacer trekking, nos traslademos en bicicleta o en auto estemos muy atentos a la ruta, siguiendo el camino con los ojos fijos en el suelo, salvo una que otra levantada de cabeza. Pero al movernos a caballo, se nos abre de pronto la posibilidad de alzar la vista por encima de las piedras para disfrutar el paisaje y prestar atención a elementos que, si no, suelen pasar inadvertidos: el vuelo de las aves, el salto de algún conejo allá a lo lejos, la formación de las nubes. Eso es lo que más destaca Felipe Peró de esta actividad: que salir a cabalgar te permite conocer el mundo detrás de dos orejas y con una cierta altura de miras. Felipe, quien comenzó a correr en enduro ecuestre hace unos 15 años, pero lleva ya toda una vida en contacto con los caballos (por su cercanía con el campo y porque empezó a realizar sus primeras cabalgatas a la cordillera cuando apenas tenía 13 años), comenta: «para mí, es una actividad que te permite ir más preocupado del entorno. Ya no está puesta la atención en esquivar una piedra o evitar un tropiezo. Así, uno puede disfrutar el medio ambiente y, a la vez, ir conversando con el grupo humano que te rodea».

Por eso último, las cabalgatas son también grandes encuentros sociales: se arman grupos donde la tónica queda marcada por la amistad y el compañerismo. Esa es otra ventaja de salir a caballo: como la persona no se cansa, como no va jadeando, puede ir compartiendo sus impresiones y comentando experiencias.

Por otro lado, según observa Felipe, «el caballo te permite llegar, muchas veces, a lugares a los que uno solo no llegaría, ya sea por incapacidad física, ya sea por la complejidad de la ruta. Cabalgar te vuelve accesible la cordillera, por ejemplo».

CONEXIÓN CON EL ANIMAL

Pero hay más. Otro factor que Felipe destaca de esta actividad es el profundo nexo que se logra establecer entre el jinete y el caballo. Al cabo de un rato, entre ambos aparece una relación de confianza y complicidad. Hombre y animal pueden volverse íntimos amigos. El caballo se alza, entonces, como un compañero de aventura, por lo que a ratos disputa con el perro el lugar por «el mejor amigo del hombre». Luego de una experiencia a caballo, uno va aprendiendo también acerca de su temperamento: si es manso o mañoso, qué le agrada y qué no. Como bien reconoce Felipe, uno puede terminar amando u odiando al caballo luego de un paseo.

Como es bien sabido, tipos de caballos hay muchos y algunos resultan más adecuados para las aventuras outdoors que otros. Los caballos árabes, por ejemplo, destacan por su resistencia (hay competencias en las que recorren hasta 160 km, por ejemplo). Los ingleses lo hacen por su velocidad (y por eso son usados en las carreras de hípica). Los caballos chilenos, en cambio, son algo más paticortos, pero resaltan por su carácter dócil y por el hecho de que aprenden más rápido. También son más livianos, poseen un tranco rítmico muy cómodo para el jinete y suelen pisar bien (y son, por lo tanto, aptos para rutas intrincadas en la cordillera). Si bien dan zancadas más cortas que los caballos de raza árabe, los caballos chilenos en general ponen las patas traseras en las mismas huellas que las delanteras, lo que vuelve más seguro su andar en caso de un recorrido por terrenos complejos. A su vez, sus cascos se dañan menos.

Por otro lado, ante la abundancia de comida y el tipo de terreno, los caballos del sur y de la Patagonia suelen ser más robustos que los caballos que encontramos a lo largo de la cordillera. Pero sea como fuere, lo más probable es que si debes arrendar un caballo para una salida, sea de alguna raza mixta. Y más importante que eso, para efectos de una cabalgata, siempre convendrá contar con caballos mansos y con experiencia en el terreno a recorrer. Ocurre que estos caballos se comportan mejor en las pasadas difíciles, pues la costumbre confiere seguridad. A su vez, toleran mejor los escenarios de la cordillera donde no hay mucho pasto. Un caballo acostumbrado a verdes planicies se sentirá más incómodo e impaciente en un escenario cordillerano y puede que sólo desee volver pronto a casa.

PREPARACIÓN

Para realizar una cabalgata no es necesario que uno cuente con una gran preparación. La gracia es, precisamente, que también personas con poco estado físico, poco presupuesto y pocos implementos técnicos puedan acceder a lugares remotos y grandes maravillas naturales. Sin embargo, el caballo sí debe estar bien preparado: debe verse sano y fuerte (chequeo con veterinario), estar bien alimentado y bien herrado. Este último punto es muy importante, según Felipe, pues no sería conveniente que un caballo perdiese una herradura en medio de la cordillera sin que nadie se diera cuenta. «El golpe con las piedras podría romperle los cascos y dañar al animal», observa el experto. Por eso, Felipe recomienda revisarle todos los días las patas a los caballos, así como también fijarse en las riendas, las correas, la cincha y los diversos implementos asociados a la montura, como los estribos. Esto, para que el caballo no se lastime. Por lo mismo, Felipe suele llevar a sus salidas un pequeño estuche con elementos para cocer y reparar el material en caso de ser necesario. Desde luego, tener una montura propia sería lo óptimo, pero ya que no todos pueden contar con esto, es importante revisar las monturas que ofrecen las distintas empresas y arrieros que arriendan caballos antes de salir. Debe ser cómoda tanto para el jinete como para el animal.

Respecto al equipaje, lo que suele hacerse es que cada jinete debe llevar consigo sus pertenencias personales más una ración de marcha y líquido para la jornada. El equipaje más bultoso y pesado (como la carpa) puede ir sobre una mula. En todo caso, como jinete, Felipe recomienda equiparse de una determinada forma para que el caballo no pierda agilidad: es preferible llevar ropa liviana y comprimible. Por otro lado, dado que no suele ser muy cómodo llevar una mochila en la espalda (ya que puede topar con la montura), Felipe recomienda acudir al sistema de alforjas.

Algunos elementos que resulta imprescindible llevar son los siguientes:

  • Cuando se va a caballo suele no haber sombra alguna, por lo que es necesario cubrirse mediante un sombrero de ala ancha, un jockey o alguna otra alternativa. No olvidar el bloqueador solar.
  • Polera o camisa con un factor de protección ante los rayos ultravioleta (UPF) y ventilaciones.
  • Lentes de sol.
  • Ropa de secado rápido.
  • Vestirse por capas y llevar suficiente abrigo. Y esto, porque por las noches suele descender mucho la temperatura, especialmente en los paseos a la cordillera. Nunca estará de más un gorro de lana, por ejemplo.
  • Zapatos de recambio (para descansar los pies en el lugar de destino y el camping. Pueden ser unas chalas, según las condiciones).
  • Un traje de baño (siempre que se sale con caballos es preciso moverse por terrenos que cuenten con fuentes y cursos de agua, para que ellos puedan hidratarse. Ahí es cuando uno puede aprovechar de bañarse en un río, lago o también acudir a una terma).
  • Equipo de campismo (una carpa chica, un saco para temperaturas bajo cero, colchoneta, cocinilla, set de ollas, etc.).
  • Kit de primeros auxilios, cortapluma y linterna frontal.
  • Bolsa de basura. Todos los desechos deben volver a al ciudad.

DESTINOS

A lo largo de todo Chile existen diversos clubes y escuelas de equitación que imparten clases para aprender a montar. De la misma forma, hay muchos emprendimientos y guías turísticos que ofrecen cabalgatas desde Valle del Elqui hasta Patagonia, así como también arrieros que ponen a disposición sus animales y su experiencia para internarse en circuitos rurales y cordilleranos (https://www.arrieros.cl). A continuación anotaremos algunas ideas para que te entusiasmes y salgas a cabalgar:

En la Región del Maule, por ejemplo, Maxi Ruiz (+56 9 8196 9650) realiza paseos al Río Achibueno y en la zona cercana a Nevados de Longaví. La subida por el río Melado hacia la laguna Cuellar, por ejemplo, ofrece paisajes hermosos. En la misma zona, David Gangas (+56 9 6533 4017) también realiza paseos y cruces de la cordillera hacia Argentina.

Hacia el sur, en el Cordón del Caulle (Región de los Ríos), por el lado de Ranco, Hugo Contreras (+56 9 8484 3335) y su hijo llevan gente a las Azufreras o al “Portón del Diablo”. Puedes revisar más información pinchando en aquí.

En Cochamó, Favián Sandoval (+56 9 840 72 559) ofrece cabalgatas que pueden ir desde os 3 días hasta más de 10. Revisa la información en https://www.southern-trips.com

Otra opción es visitar Rincón Bonito en Puelo. Se trata de un campo remoto, ubicado en el Valle Ventisquero, rodeado por un entorno maravilloso. Aquí sugerimos contactar a Rodrigo Condeza (+56 9 83611003) o escribir al correo [email protected]. Otra posibilidad en este mismo lugar (Puelo) es contactar a Cathy Bérard (+56 65 22660524 / +56 9 92636861) de  http://www.opentravel.cl, quienes también ofrecen paseos de varios días.

En Aysén recomendamos contactarse con Cristián Waidele (+56 9 9333 2432) de  https://patagoniariders.cl. Ellos hacen paseos bien al estilo gaucho donde van parando todos los días en puestos de gente local.

 

Agradecimiento especial a Felipe Peró.


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