Checklist: ¿qué necesito para la escalada en hielo y dry-tooling?

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¿Sabes cómo partió este deporte y qué necesitas para empezar?

UN POCO DE HISTORIA

Nadie pensaría que las pioneras escaladas del “Ben Nevis” en los severos inviernos de Escocia a finales de los 50 o el primer piolet técnico -diseñado enteramente en metal- y el “Terrordactyl” creado por el ingenio de Hamish MacInnes en 1969 comenzarían una revolucionaria disciplina autónoma dentro del alpinismo: la escalada en hielo.

Poco a poco -durante las décadas de los 60 y 70- las vías de los Alpes, Andes, Himalaya y Norteamérica comenzaron a ser escaladas por rutas cada vez más difíciles y de mayor grado y obtuvieron un reconocimiento como “vías alpinas invernales”, es decir, paredes de montañas con nieve, hielo y roca. Esto abrió paso a líneas verticales de hielo y terreno mixto, antes imposibles de escalar.

 

HIELO DE CASCADAS

Durante los largos inviernos, los escaladores -sin posibilidad de escalar vías invernales cargadas de nieve- buscaron alternativas, encontrando las “cascadas de hielo” y, en ellas, el llamado “hielo de fusión”. Éste es muy distinto al hielo glaciar o al hielo alpino, al cristal o “verglás” (esa delgada y cristalina capa de hielo sobre la roca, inprotegible y terrorífica, a la que los escoceses sin duda les era tan común en los “couloirs” y pilares alpinos). Los escaladores descubrieron, entonces, que este “hielo de fusión” o “hielo de cascadas” proporciona una plasticidad única, formaciones nuevas y, por cierto, un tremendo desafío técnico. Así, posicionándose como un objetivo en sí mismo, la escalada en hielo de “cascadas congeladas” fue denominada como “WI” (Water Ice) y obtuvo una escala técnica de graduación, para medir la dificultad y exigencia que demanda al escalador. En WI, los números van actualmente del 1 al 8. Y es importante remarcar que esta escala se diferencia de “AI” (Alpine Ice), la que corresponde a vías de montaña con hielo glaciar o permanente.

Escalada en Hielo

Conrad Anker escalando en el marco del Portillo Ice Fest (2019). Foto: Gonzalo Robert.

 

APARICIÓN DEL DRY-TOOLING

Durante los 80 y 90, los escaladores a lo largo del mundo empujaron sus límites estimulados tanto por la evolución del equipo como por su propio entrenamiento e ingenio. Verdaderos “laboratorios” de escalada surgieron en el mundo en distintas escuelas que fueron llevando el grado máximo de hielo de la época WI6+ (The Fang, columna de hielo de 40 metros abierta por Alex Lowe en 1981). Durante los 80, fue necesario nombrar una nueva calificación de grado M de “mixto”, dando paso a la aparición de la dificultad M7.

La apertura de la vía “Octopussy” M8 en 1994 por Jeff Lowe marcó un hito, porque se trataba de una vía acrobática, suspendida entre la roca y el hielo, donde las herramientas de hielo se utilizan mayormente en roca, permitiendo progresar extensos techos pétreos y llegando finalmente a posarse delicadamente en finas estalactitas de hielo. Este tipo de vías marcó un nuevo precedente y, sin duda, despertó el entusiasmo de un puñado de escaladores a lo largo del mundo que seguiría la senda de una nueva disciplina: el dry-tooling.

Hoy en día, el dry-tooling tiene su propia denominación “D” (de Dry), llegando a D16 las vías más duras del mundo, siendo éstas prácticamente en roca (con adornos de hielo). Así, han ganado también la denominación de “vías secas” o puramente de dry-tooling.

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Más roca que hielo – así se viene el panorama con el cambio climático. ¡Quizás el dry-tooling sea del deporte del futuro!

 

DRY-TOOLING EN CHILE

En nuestro país, esta disciplina ha crecido poco a poco, pero de forma sólida, desde que la primera vía de dificultad de dry-tooling fuera abierta en Chile. Se trató de “Drytoolsaurus Rex” (M10, E. Mondragón/ D. Vergara / 2004), abierta en la zona de Portillo, Los Andes, a más de 3.500 msnm. Luego fue testeada y graduada por el escalador canadiense Rob Owens, quien en esa época se disputaba el pódium mundial con “Will Gadd”. La apertura de esta vía y la visita de figuras internacionales dio paso a la apertura de nuevas vías y a la creación de la primera competencia y festival de escalada en hielo y dry-tooling de América del Sur: el Portillo Ice Fest, creado por Patrick Moore, Eduardo Montragón y Diego Vergara. Este evento, convocado por el Hotel Portillo y apoyado por Andesgear, fue inaugurado por primera vez en 2006, y durante más de 16 años esta instancia ha congregado a la comunidad y estimulado a nuevas generaciones de escaladores y la apertura de decenas de vías a lo largo del país.

El 2019, el Portillo Ice Fest recibió la visita de Conrad Anker, quien junto con colaborar con la organización del evento, abrió una vía de dry-tooling con el equipo del festival, “El Polvorín” (M7), ruta que se utilizó en la competencia.

En definitiva, el dry-tooling llegó para quedarse y hoy, con inviernos cada vez más breves, son la única vía de escape para utilizar los piolets y crampones por más días al año. Puede que falte hielo cada temporada, pero siempre habrá roca para abrir en ella nuevas vías y seguir compartiendo con la comunidad esta apasionante disciplina.

Conrad Anker

Con el cambio climático, somos testigos de inviernos más cortos. Por eso, el dry-tooling se alza como una opción interesante: puede que falte hielo, pero siempre habrá roca para abrir una nueva vía. En la foto, Conrad Anker durante el Portillo Ice Fest 2019. Foto: Gonzalo Robert.

 

CHECKLIST: ¿QUÉ NECESITO PARA PARTIR?

 

Casco:

Elije el mejor casco de montaña, el más resistente y robusto, no necesariamente el más liviano. Debe ser de tu talla (que permita también el uso de un gorro delgado debajo en condiciones muy frías). Debe tener un excelente arnés para fijarlo a la cabeza; éste ha de estar ajustado para evitar el deslizamiento lateral del casco en caso de impactos.

Recuerda: en la práctica de la escalada en hielo y el dry-tooling son frecuentes las caídas de bloques de hielo y roca; el ambiente es hostil y altamente abrasivo, sobre todo en travesías y techos donde las caídas son de cabeza.

 

Arnés:

Si bien el arnés de escalada en hielo y de dry-tooling no es muy diferente al de escalada en roca, hay un factor a tomar en cuenta y que resulta predominante: la absorción de agua. Cada fabricante elabora arneses especializados o multifuncionales donde se eligen materiales hidrófugos; éstos evitan la absorción excesiva de agua y su posterior congelamiento. En la escalada en hielo es muy frecuente quedar empapado sobre todo con el alza de temperaturas al terminar la mañana o en primavera.

Otro elemento clave es el porta equipo. Los arneses para hielo y dry-tooling traen sistemas para fijar “ice clippers”: mosquetones especiales para portar tornillos de hielo fijos en costuras laterales a ambos lados del arnés.

 

Piolet:

Los piolets de hielo y dry-tooling tienen curvaturas y picas diferentes. En los piolets técnicos de hielo, la curvatura corresponde a la geometría del golpe, llamado también “swing”. Esto varía según las pendientes fuertes o verticales, mientras que los piolets de dry-tooling tienen mayor curvatura para “ganchear” en techos y resaltes extraplomados. Más allá de la curvatura, es muy importante la pica del piolet: que sea modular, removible e intercambiable. Muy importante es poder desarmarlos para la limpieza y lubricación. Las herramientas de hielo siempre han de estar en perfecto estado y perfectamente afiladas, al igual que un samurái mantiene su sable.

escalada

El arnés para la escalada en hielo es distinto al arnés para la escalada en roca. Y lo mismo -pero aún más notorio- pasa con el piolet: para la escalada en hielo se usa un piolet distinto al piolet de marcha.

 

Picas:

Cada fabricante de piolet diseña un conjunto de picas para diferentes usos. Por eso, poseen una nomenclatura que va rotulada en la pica, generalmente con una letra inicial. Por ejemplo, B de “Basic” (uso general de montaña), I de “Ice” (más delgada, dura y afilada, especializada para hielo) y D de “Dry” (más robusta y resiliente para dry-tooling).

Las 3 propiedades fundamentales de las picas de acero forjadas de un piolet son: tenacidad, dureza y resiliencia. Cada pica ha sido diseñada y construida con materiales y temples distintos, otorgando cualidades específicas para cada práctica (alpinismo, hielo, dry-tooling, etc).

 

Crampones:

Los crampones de hielo y dry-tooling cuentan con picas frontales (idealmente modulares) al igual que un piolet; existen bipunta y monopunta, siendo éstas últimas las ideales para cascadas, dry-tooling y vías de mayor grado, ya que al estar alineadas con el dedo gordo del pie permiten mayor precisión en los golpes y la posibilidad de “pivotear” sobre los pies para realizar cambios de dirección y movimientos libres. Del mismo modo permiten utilizar precisamente la perforación dejada por los piolets durante la escalada en hielo o posar sutilmente la pica del crampón sobre regletas de roca en vías de dry-tooling.

Si quieres saber más acerca de crampones, revisa nuestra nota aquí.

Crampones

Los crampones han de ser frontales, preferentemente monopunta. Es importante además que todo el equipo esté en perfectas condiciones y todos los elementos metálicos estén afilados. Foto: Gonzalo Robert.

 

Cuerdas:

Dado el ambiente hostil, abrasivo y húmedo que rodea las cascadas de hielo o vías de dry-tooling, la cuerda ideal para esta práctica son las cuerdas “dobles” con “tratamiento dry”. Esta tecnología, además de evitar la absorción de agua, evita el congelamiento y esto impide que la cuerda se transforme en un verdadero alambre. Así, la funda que cubre el alma con tratamiento dry es también más resistente a la abrasión que cuerdas convencionales por tener un tejido más tupido.

A diferencia de Europa o Norteamérica (donde se ocupan frecuentemente cuerdas gemelas), las cascadas en Chile tienen una condición remota y salvaje; las vías no están limpias y por la calidad de la roca, son comunes los desprendimientos en invierno y primavera. Además, la mayoría de las vías implican largos rapeles y el uso de crampones y piolet afilados que pueden provocar cortes sobre la cuerda. Es por estas razones que el uso de la cuerda doble es esencial.

En vías cortas deportivas o en “top rope”, el uso de cuerda simple dry de 60-70 metros es aceptable.

 

Cintas:

Por las características anteriormente señaladas en la sección de arnés y cuerdas, las cintas han de ser hidrófugas. En el rack de hielo y dry-tooling es ideal una combinación de runners (cintas largas de 30-60-120 cm) y cintas express (cintas cortas con 2 mosquetones). En cuanto a ésta últimas, son esenciales los mosquetones con gatillo de alambre. Este sistema, además de ser más ligero, se congela menos y el gatillo es más duro; por tanto, evita la apertura accidental durante la escalada.

 

Tornillos:

Si bien hoy en día los tornillos de hielo han homologado su tecnología, el mejor diseño sigue siendo el de los llamados “moledores de café” (en jerga de escalada en hielo): tornillos de manivela. Éstos permiten -una vez inicializados- roscarlos con mayor facilidad en el hielo. Una buena combinación para el rack de hielo es tener la mayor parte de los tornillos de manivela para las secciones verticales de la vía, alternando con tornillos ultralivianos y normales para los anclajes, y siempre incluir un tornillo extra largo (22 cm) para la realización de “Abalakov”, rapeles y puentes de hielo.

 

 Abalakov:

Se trata de una herramienta esencial para la escalada en hielo. Muchas veces la vía de escalada termina en roca expuesta y sellada, donde no hay posibilidad de poner seguros. En estos casos, lo más frecuente es buscar la “cima” de la cascada o la unión de columnas de hielo, que por lo general concentra un mayor espesor de hielo. Ahí es donde habría que realizar el puente de hielo o “Abalakov”, ayudándose de la herramienta del mismo nombre para guiar el cordín por la perforación realizada con el tornillo más largo del rack (22 cm). Tanto el sistema de anclaje como la herramienta reciben el nombre de su creador, el escalador Sovietico Vitaly Abalakov.

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Tanto para el alpinismo técnico como para la travesía en glaciar y la escalada en hielo es importante saber hacer un «Abalakov» y ser capaz de descender utilizando la técnica de rapel, como en la foto.

 

Y, POR ÚLTIMO, LO MÁS IMPORTANTE

 Recomendaciones para una escalada segura: recuerda que el hielo cambia…

La escalada en hielo requiere de una gran experiencia en el ambiente invernal. Exige conocer el hielo, sus formas, colores y sonidos; familiarizarse con este elemento requiere de tiempo, práctica y mucha experiencia, al igual que otras disciplinas de escalada, ¡pero la gran diferencia es que en la escalada en hielo no te puedes caer! Los “vuelos” habituales en la escalada deportiva aquí están prohibidos, ya que los seguros de hielo cuentan con resistencias calculadas en ambientes controlados, pero en la realidad todo puede ser diferente.

En el hielo, la temperatura es el mayor enemigo, y por eso es imprescindible monitorear permanentemente las condiciones climáticas. Nunca escales con un día de calor y más allá del medio día; la oscilación térmica en la montaña puede ser muchas veces muy drástica; esto aflojará los tornillos de hielo con facilidad. Del mismo modo, si realizas un top rope en una cascada, asegúrate de tapar con nieve y hielo los tornillos del anclaje superior y no exponer la vía tantas horas. También el exceso de nieve sobre el hielo es muy perjudicial, ya que no permite emplazar seguros y ocurrirán desprendimientos, por lo que nunca escales luego de una nevada.

El hielo es plástico y cambia hora tras hora. Recuerda que las condiciones ideales de escalada en hielo son “temprano” y “frío” o en “Scotish conditions”, en esos severos días invernales perfectos.

ice climbing

El autor de la nota, Diego Vergara Lira, escalando en hielo (WI4+) en 2020.


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