¿Cómo me preparo para una carrera de trail?

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Prepararse como corresponde es parte del entrenamiento.

En las carreras de trail es posible encontrar distancias para todos los gustos, desde los tranquilos 10 km hasta los extremos 160 km. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿cómo me preparo bien para una carrera así? Y la verdad es que no hay fórmulas mágicas, cada uno de nosotros es distinto y responde de forma diferente a los estímulos. Sin embargo, hay un par de consejos que te pueden ayudar.

 

1. Escoge un objetivo

Hay algo que debes saber: correr trail te va a doler. No importa lo que hagas o qué distancia recorras: no va a ser fácil y, en parte, ahí está la gracia del asunto. La carrera será un objetivo desafiante, sin duda. No cualquiera puede proponerse este objetivo y con eso tiene que ver nuestro primer consejo. Ya decidiste que vas a hacer algo especial, algo que te va a diferenciar, pero va a llegar un punto (o quizá varios) en que no quieras dar un paso más. Quizás hasta quieras tirarte al suelo e irte. Es ahí cuando tienes que recordar por qué estás haciendo esto. No existen objetivos incorrectos: proponerse hacer algo distinto, bajar de peso, entrar en contacto directo con la naturaleza, conocer personas, ser finisher y terminar la carrera, hacer un tiempo o ganar una medalla. Sea cual sea, este objetivo es tu norte y no debes olvidar que, como tal, es una fuerza que brota desde adentro y que te permite hacer cualquier cosa. Lo grandioso es que cuando hayas cumplido esta meta todo el dolor se verá pequeño, se verá como un camino e incluso te alegrarás cuando pienses en él: lograr sobreponerse a las dificultades genera un disfrute incomparable. Puedes terminar la carrera odiándola o siendo una mejor persona, por cumplir aquello que te propusiste. Todo depende de ti.

2. Aliméntate bien

¿Suena típico o no? ¿Pero qué significa “comer sano”? Para saberlo, necesitamos entender cómo funciona nuestro cuerpo. Para poder correr nuestro cuerpo necesita energía, la cual obtiene del ATP (adenosín trifosfato, algo que muchos recordaremos de nuestras clases de biología en el colegio). Nuestro cuerpo produce esta energía “quemando” glicógeno, el cual se encuentra almacenado en nuestros músculos e hígado. Es fundamental entender que esta reserva de energía no es ilimitada. Incluso en una persona entrenada, el cuerpo humano agota estas reservas al cabo de aproximadamente dos horas corriendo. Si yo escojo una distancia tipo 50 km u 80 km, lo que me va a pasar es que inevitablemente mis reservas de azúcar (glicógeno) se van a vaciar. La pregunta correcta entonces es más bien ésta: si yo sé que mis reservas de energía se van a  acabar, ¿cómo me alimento para hacerlas durar lo más posible? Como ya te contamos, no hay fórmulas mágicas, pues todos los cuerpos funcionan distinto. Por lo mismo, es de vital importancia asesorarse por un especialista que te ayudará a armar una dieta que se enfoque en aumentar las dosis de carbohidratos para facilitar su almacenamiento en nuestro cuerpo en forma de glicógeno. A su vez, te hará recomendaciones acerca de las porciones de fibra y proteínas, que son más difíciles de digerir y pueden ralentizar la acumulación de energía. Es interesante notar que en carreras muy largas (más de 40 km) necesitamos otra fuente de energía, que resultan ser las grasas, pues -como ya dijimos- los carbohidratos de agotan. Lo realmente interesante es que el metabolismo de una persona puede adaptarse en cosa de solamente un año para acostumbrarse a usar grasas como fuente energética. Dada la complejidad de este fenómeno te recordamos que es de vital importancia asesorarse por un experto si quieres alcanzar estos niveles de profesionalismo. Pero si necesitas un consejo de manera urgente, haz lo siguiente:

 

I) Durante los 5 días previos a la carrera aumenta progresivamente las porciones de carbohidratos en tu dieta.

II) Disminuye progresivamente las porciones de fibra y proteína, hasta que tu última comida no contenga ni ensalada ni carne, es decir, solamente un plato de tallarines.

III) Mantén las porciones de grasa a lo largo de la semana.

IV) Bebe mucha agua. Especialmente los últimos dos días previos a la competencia no dejes pasar 2 horas sin ingerir aunque sea un sorbo.

3. Adáptate

Ya mencionamos que un cuerpo entrenado se comporta de manera distinta a que uno no entrenado. ¿Pero qué significa un cuerpo entrenado? Simplemente un cuerpo que ha practicado. Supongamos que vas a escoger una distancia tranquila de 10 km. La carrera tiene dos elementos: distancia y desnivel, y necesitas entrenar ambos. No significa que necesites practicar la carrera completa literalmente, pero es bueno que conozcas lo que es correr 8, 10 o 12 kilómetros, aunque sean en un parque. Por otro lado, no solamente correrás plano. Por eso, búscate algo con desnivel, que te obligue a hacer un esfuerzo en la subida y te adapte a correr rápido de bajada, no necesitan ser demasiados kilómetros. Lo importante es que te enfrentes a cada aspecto de la carrera, para que el día de la competencia nada te pueda sorprender. No querrás terminar como Filípides del mito griego, quien se cree que corrió desde Maratón a Atenas para anunciar que habían vencido a los Persas en el 490 a.C. y luego de lograr la hazaña y gritar “hemos vencido”, cayó muerto. Es sólo una historia y hay muchos debates al respecto, pero es importante estar preparados para realizar nuestra propia gran hazaña y gritar: ¡he vencido!

4. Persevera

Todos estos consejos no consideran un factor sumamente importante: el tiempo. En los 5 minutos que te toma leer este artículo es imposible resumir todo el proceso que significa una carrera, especialmente la cantidad de tiempo que vas a invertir. Por ende es importante advertirte: muchas veces vas a creer que no estás llegando a ningún lado. Cuando lleves dos kilómetros y estés agotado vas a pensar: ¡me quedan 8 más (o tal vez 19)! Cuando lleves tres entrenamientos vas a creer que cada día corres más lento. Así que cuando la meta se vea muy lejos piensa que cada paso vale, que cada día vale. Éste es tal vez un mejor consejo para la vida que para la carrera… pero has que cada día valga, que cada paso valga. Cada mínimo esfuerzo que haces vale… y mucho. ¡Lo único que está prohibido es parar y decir no puedo más! Recuerda tu objetivo y sigue adelante.

5. Disfruta

No podemos cerrar este artículo sin darte el consejo más importante de todos. Esto lo escogiste tú y cada segundo que invertiste no lo vas a recuperar, así que más te vale aprovecharlo. Correr una carrera de distancia es un desafío y una experiencia única, es una gran manera de conocerse uno mismo y hacerse una mejor persona. Por ende, hazlo con una sonrisa, aunque sea interna y no puedas gesticular del cansancio. Escogiste estar acá y lo hiciste por algo. En nuestra vida, muchas veces el camino que recorremos es más importante que a dónde llegamos. Te invitamos a disfrutar de ese camino. ¡A correr, carajo!

 

Fotos por Myke Hermsmeyer (@mykephoto).


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