Conrad Anker. Entrevistando a una leyenda

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Conrad Anker es uno de los montañistas norteamericanos vivos más importantes en la actualidad. De visita en Chile por el Portillo Ice Fest, concedió a Andesgear una entrevista exclusiva.

UN HOMBRE SENCILLO

Pudo haber llegado como un «rockstar». Pudo haber hecho gala de su vasta experiencia. Pudo haberse negado a la gran cantidad de gente que le pedía una selfie. Pero no. Conrad llegó como uno más, saludando de beso, atendiendo cada solicitud, aplaudiendo cada performance de los escaladores que luchaban por encadenar una ruta. Alentaba a los competidores como si ellos y él hubiesen sido amigos de toda una vida.

Él es Conrad. Un sujeto afable, sencillo, de sonrisa fácil. Comparte con la gente y, ante todo, sabe escuchar. Quizás sea por cualidades así que haya liderado por 26 años al equipo de atletas The North Face (quien dirige hoy al equipo es la esquiadora Hilaree Neeson).

Se hizo famoso en 1999, cuando tenía 36 años, luego de seguirle las pistas a George Mallory y a su compañero Irvine, quienes habían desaparecido en 1924 intentando escalar el Everest. Los británicos habían dejado abierto un misterio: ¿habrían llegado a la cumbre…? Pasados casi exactamente 75 años, Conrad y un grupo de montañistas se propusieron encontrar sus cuerpos. En esa expedición, además de conquistar la cima, Conrad fue la primera persona en superar el segundo escalón en libre y avanzó por una línea fisurada que probablemente habían usado también los británicos. Fue entonces cuando descubrió a Mallory en la cara norte del Everest, a 8.155 m de altitud. Su cadáver arrojaba evidentes signos de haber sufrido un accidente. Irvine, en tanto, no ha sido hallado aún.

Cuando ocurrió esto, yo tenía 11 años y recuerdo a mi madre devorando un libro que llevaba por título Los fantasmas del Everest. El relato de la expedición que encontró el cuerpo de Mallory. Luego yo también leí ese libro y el nombre «Conrad Anker» se grabó en mi memoria. Fue así como inicié mi entrevista con él.

VASTA EXPERIENCIA

Pero no fue fácil plantearse ante esta leyenda del alpinismo mundial. Su currículum deportivo es abrumador: además de establecer récords de velocidad en varias montañas durante los 90´, escaló tres veces el Everest, la última sin oxígeno, y conquistó el monte Meru de 6.660 m de altitud, hasta entonces inescalado (como bien lo retrata el documental de 2015 disponible en Netflix del mismo nombre, junto a Jimmy Chin y Renan Ozturk). Así, Anker cuenta con varias primeras ascensiones y trazados de nuevas rutas en la Antártica, en el Karakorum y Yosemite. Es un amante del granito (en 1994 subió, por ejemplo, la Torre Egger en Patagonia; también realizó el primer ascenso a Continental Drift, en El Capitán, una ruta graduada en VI 5.10 A4) y adora visitar el continente blanco. En efecto, ha ido 12 veces y también cuenta con el primer ascenso de la cara este del macizo Vinson. En 2017 volvió a la Antártica, liderando en dicha ocasión al equipo The North Face compuesto por Jimmy Chin, Alex Honnold, Anna Pfaff, Cedar Wright y Savannah Cummins.

Pero Conrad Anker es, además, un sobreviviente. Sobrevivió a la avalancha que terminó con su amigo Alex Lowe (en la cara sur del Shisha Pangma en 1999) y sobrevivió a un infarto cuando se hallaba en una expedición en el Lunag Ri (6.907 m), la mayor cumbre inescalada de Nepal hasta entonces, frente a los ojos de David Lama (quien falleció recientemente, también sepultado por una avalancha, en Canadá). Anker tenía 54 años al momento se sentir un fuerte dolor punzante en el pecho. Tuvo que armarse de valor y rapelear hasta abajo y alcanzar caminando el campamento base avanzado antes de poder ser trasladado a Katmandú vía helicóptero, donde fue operado 9 horas después.

Pero no sólo de montañas vive el hombre. Anker se encuentra en una cruzada por cuidar nuestro planeta y hacer frente al cambio climático a través de la asociación Protect Our Winters. Con tantos años escalando entre glaciares, Conrad ha sido un testigo privilegiado de su triste retroceso. También aporta a The American Himalayan Foundation y a la Alex Lowe Charitable Foundation, cuyo objetivo es desplegar ayuda humanitaria a las personas que viven en lugares remotos.

Aunque ya «se retiró» de las altas cumbres y el alpinismo extremo, sigue muy activo y sigue adelante con su trabajo, tal como vino a demostrar al Portillo Ice Fest. Ahora él se dedica, más que nada, a enseñar y a compartir. Es un mentor para las próximas generaciones de montañistas y escaladores. En esta línea, contribuye también al Khumbu Climbing Center, proyecto que fundó junto a su esposa Jennifer Lowe-Anker (ex-esposa de su amigo Alex Lowe) y que se dedica a entrenar y a enseñarle a los sherpas a mejorar sus técnicas para manejar el riesgo y aumentar su seguridad a la hora de llevar a cabo su trabajo en las altas montañas del Himalaya.


 

LA ENTREVISTA

Sus ojos azules resaltan en un rostro de arrugas profundas. Y entonces Conrad alza la voz. Habla lento, de manera pausada, meditando cada una de las palabras que pronuncia.

Ya conocías Chile, ¿no? ¿Pero cómo ha sido esta experiencia, en esta ocasión?

Bueno, sí, he estado antes en Chile, pero ahora estoy aquí por el Portillo Ice Fest, invitado por los organizadores. Ha sido, sin duda alguna, una gran experiencia. La gente es muy amable y amistosa.

¿Has subido montañas en Chile? ¿Y en nuestros alrededores (sector de Portillo)?

Sí, y también estuve en Patagonia hace algunos años. Me gustaría ir por el Monte Aconcagua y algunas de las cumbres que están por aquí también.

Quizás sean demasiado fáciles para ti…

No, no. Son hermosas.

¿Y por qué crees que el ser humano siente esta necesidad por salir a explorar? ¿Qué significa la exploración y la aventura para ti? ¿Por qué crees que no podemos quedarnos simplemente quietos, como especie?

Pues bueno, se trata de intentar responder cosas que no sabemos. En términos de especie, los seres humanos somos muy inteligentes y eso nos lleva a querer buscar respuestas ante lo desconocido. La exploración es parte de eso, es una extensión de eso. Pasa a ser así también con la escalada y el montañismo. Cuando exploras, también se trata de descubrir cuáles son tus propias debilidades.

¿Qué sientes cuando sales y emprendes una aventura?

Oh, pues, sobre todo se trata de ser uno con la naturaleza. Estar en un lugar único con los amigos es muy importante para mí… se trata de mantener eso.

¿Entonces no eres muy de hacer actividades en solitario?

Sí, he hecho actividades en solitario, y a veces es realmente necesario hacerlas en solitario, pero prefiero ir con amigos porque es allí cuando puedes compartir la historia, estando juntos.

¿Y qué rol cumple la capacidad de asombro? ¿Y el amor por la naturaleza? ¿La curiosidad?

Sentirse maravillado por la naturaleza. La naturaleza es siempre sorprendente (random). Cada trocito de naturaleza es algo único, por lo que encontrar ese momento único en la naturaleza es inspirador.

Y, hablando de inspiración, tú inspiras a mucha gente. ¿Pero qué te inspira a ti?

¡Oh! (Risas)

Sí, ¿qué te inspira? ¿O quién? ¿Alguien en tu historia personal, en tu biografía?

Hm… (se pone pensativo). Bueno, desde el punto de vista social y cultural, el Dalai Lama, por ser un agente de paz y compasión.

Te refieres a su filosofía de vida.Sí.

Otra pregunta. ¿Cómo te entrenas? ¿Cómo entrenas tu cuerpo y mente?

Bueno, me mantengo activo la mayor parte del tiempo. Mantenerse activo es la base del entrenamiento. También levanto pesas, voy al gimnasio, salgo a trotar… hago eso todo el tiempo. Nada muy fanático, pero sí constante.

¿Y alguna comida especial o algo así?

No, sólo normal.

En otro plano, sé que sufriste un infarto al corazón en 2016. Hablando en general, ¿cómo crees que se debe afrontar una recuperación y reintegración a la actividad luego de una lesión o un daño similar? Quiero decir… no fue fácil, pero aquí estás y luces muy bien, haciendo un montón de cosas… ¿tienes algún consejo para quienes por miedo a las lesiones se ven alejados de su pasión?

Haz las cosas porque disfrutas hacerlas. Luego obtendrás los beneficios de eso. Así que si vas y disfrutas haciendo tu actividad, la recompensa llegará sola. En cuanto a mi infarto, estoy ok, me siento bien. Fue sólo un shock en el momento y me pusieron un stent (una endoprótesis vascular en la arteria coronaria).

Otra pregunta. En todos estos años, has perdido varios amigos en las montañas. ¿Pero qué te motiva a emprender nuevas expediciones a pesar de estas pérdidas?

Bueno, probablemente porque estar en esos lugares con los amigos es «felicidad» y así, se convierten un buen lugar para estar. Así que… quizás ando buscando esa emoción nuevamente.

Has viajado por todo el mundo. ¿Hay algún lugar que recomiendes?

Chile es hermoso, pero en realidad, a donde quiera que vaya soy feliz. Nueva Zelanda también lo es… pero… Los lugares no los hace el paisaje, sino la gente. Donde quiera que la gente sea amable, estarás en un buen lugar. Son las personas las que hacen la locación.

Eso es interesante. Desde luego, la naturaleza también es importante, pero no exclusivamente…

Sí. Siempre interactúas con personas para llegar a la naturaleza, así que todo eso es hermoso.

Y… si tuvieras que resumir tu carrera y vida en tan solo una palabra, ¿cuál sería?

Oh, ésta es una pregunta nueva… (risas). Hm… (se queda pensativo). Mi vida en una palabra… Uno siempre tiene algo a lo que aspira, sea que uno lo logre o no, uno no sabe… pero… hm… sí, ser humilde. Humildad.

¡Esa también es una nueva respuesta para mí! (Risas). Bien, gracias. Última pregunta: ¿tienes algún mensaje para las nuevas generaciones?

Cuiden este planeta. Comprendan el planeta. Es el único que tenemos… Su futuro depende de si somos capaces de conservarlo. ¿Eso hace sentido?

Sí, sin duda. Gracias por tu tiempo, Conrad.

Luego de esta conversación, tuve la alegría de poder obsequiarle la edición #52 de nuestra Revista Escalando (a la que aporté con un artículo y también como correctora de estilo). Y después bajamos al gimnasio de las instalaciones del Hotel Ski Portillo para continuar con la competencia indoor de Dry Tooling, a la que Conrad aportó con vítores y apoyo a los deportistas, en una atmósfera de camaradería y buena onda. Sí, Conrad tiene razón: los lugares los hace la gente.


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