Kayak y camping: una aventura desde otro ángulo

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Chile posee una costa de 6.435 km de longitud​. Y si a esa cifra sumamos la gran cantidad de ríos, canales y lagos navegables, no hay duda de que vivimos en un país bendecido para la práctica de algunos deportes de agua como el kayak. ¿Y qué ocurre cuando lo combinamos con el camping? Averígualo aquí.

BONDADES

A lo lejos, sólo se oye el ruido de las aves y el sonido de las suaves olas chocando contra la costa. De pronto, a la vuelta de un accidente rocoso, se abre un espacio ideal para desembarcar: una playa solitaria que invita a ser visitada. Es hora de ir a ella y montar un campamento.

Las ganas por explorar nuestro territorio están adquiriendo un nuevo impulso gracias a las posibilidades que ofrece el kayak de travesía. Esta modalidad permite el accesos a lugares únicos y especiales para los cuales muchas veces no hay senderos. Pero también evita tener que pasar por tacos y tumultos. A su vez, tiene la bondad de permitir grandes desplazamientos (por lagos, ríos, fiordos y mares) de una forma eficiente y entretenida.

Pero esto no es todo. El kayaking permite recorrer lugares desde otra perspectiva. Sentado a nivel de piso, la costa, la vegetación y las montañas lucen de otra manera. Ante una nueva mirada hay siempre una nueva experiencia. Los avistamientos de fauna también suelen ser mayores, ya que el kayak es un medio de transporte silencioso y amigable para con el entorno. Así, con un ojo agudo y algo de suerte, puede que distingas al escurridizo chungungo (una nutria de mar de casi un metro de longitud) que arma sus madrigueras entre las rocas a orillas del mar. O en caso de que estés recorriendo en kayak algún lago o río del sur, es mucho más probable que divises un martín pescador en plena tarea de pesca. Ambos animales aquí mencionados suelen huir ante la presencia de vehículos motorizados y personas. Pero el kayak puede ser un aliado para disfrutar la naturaleza y también para obtener un registro de especies huidizas y vulnerables como éstas.

Por otro lado, el kayak de travesía ofrece lo que uno quisiera tener en cualquier gran expedición: la posibilidad de llevar suficientes implementos como para estar cómodo. Mientras que en montañismo y trekking estamos limitados a los litros de nuestra mochila y a lo que nuestra espalda es capaz de cargar, en el kayak no tenemos que preocuparnos al respecto, puesto que una de estas embaracaciones puede cargar al menos unos 120 kg de peso y, lo que es más, será el agua quien lo lleve, no nosotros. Por lo tanto, si se trata de acampar, no habrá problema con empacar una amplia carpa de 3 estaciones, un toldo, sillas plegables e incluso una parrilla, el carbón, el lomo liso, los vasos y las respectivas cervezas, el cereal para el desayuno de la mañana, el café y los mates, entre muchas otras cosas. El kayak te permite, entonces, un camping de lujo.

TIPOS DE KAYAK

Existen distintos tipos de embarcaciones para los distintos objetivos y recorridos. Hay kayaks abiertos (pensados para paseos cortos cerca de la orilla) y kayaks cerrados. Al usar uno del primer tipo, la persona queda expuesta a las olas y suele ir constantemente mojada, por lo que estas embarcaciones sólo están pensadas para épocas calurosas y circuitos breves. Son lentas y poco cómodas, pero cumplen la función de ofrecer un lindo «paseo». En cambio, para irte de camping necesitarás un kayak cerrado, cuyo objetivo es mantenerte seco. A su vez, poseen compartimentos de carga estancos. Por lo mismo, estos kayaks de travesía se pueden emplear a lo largo de todo el año.

Otra consideración es que existen los kayaks singles y dobles. Éstos últimos, al compartir la carga y la remada, hacen que la actividad no se vuelva tan pesada. Pero para ello se requiere de una buena sintonía con el compañero y, al igual que en montaña, deberás elegir a tu cordada con sabiduría. La cooperación como equipo es fundamental. Para que no se golpeen los remos por falta de ritmo y sincronización, es importante practicar.

Finalmente, dentro de la amplia gama de kayaks que ofrece el mercado, hay que advertir que algunos son más técnicos (y, por lo mismo, más angostos, ligeros e hidrodinámicos) y otros más básicos, pero por lo mismo, más estables y también más lentos. Hay kayaks de plástico, fibra de vidrio y kevlar-carbono, unos más frágiles que otros, unos más económicos que otros. Pero más allá de todo esto, lo primero que hay que hacer es definir la ruta, la meta y, según eso, determinar qué tipo de kayak es adecuado para la aventura en cuestión. Para esto hay que considerar también el nivel de las personas involucradas, cuánto saben y cuánto son capaces de dar.

Fotografías por Martín Gildemeister en el río Rapel.

OTRAS CONSIDERACIONES

Al momento de definir el destino, también es importante considerar las siguientes variables: si bien las playas en Chile son públicas, ¿hay alguna restricción que debamos considerar? Por ejemplo, en los Parques Nacionales suelen haber lugares específicos por dónde trasladarse y dónde acampar.

Es importante tener en cuenta que esta actividad, como cualquier otra, conlleva sus riesgos. Caerse al agua o que la embarcación se vuelque puede resultar muy peligroso. Por eso, al igual que en montaña, haz una evaluación del riesgo y ten claro hasta dónde quieres llegar. Además de manejar protocolos en casos de emergencia, planifica tu salida, consulta el pronóstico meteorológico, ve bien equipado y evita la hipotermia, la deshidratación o una eventual insolaciónInforma acerca de tus planes e itinerario a una persona de confianza, a una persona con competencias técnicas y a la autoridad local. Pero además, por tratarse de una actividad con un tenor especial, considera:

  • Si bien el kayak va sellado para evitar que las cosas se mojen y cuenta con compartimentos estancos, lleva suficientes bolsas secas para aquellos objetos que por ningún motivo se deben mojar. Sugerimos que utilices un saco de dormir sintético, ya que si llegara a humedecer un saco de plumas, podría tardar mucho en secar (y además de volverse pesado, las plumas podrían perder su cualidad aislante térmica). Preocúpate también de que la vestimenta por capas sea la aceduaca y de que tu traje seco sea de buena calidad.
  • Al momento de cargar las cosas en el kayak, procura que la carga esté bien distribuida. Preocúpate del balance entre estribor y babor, proa y popa. Y al igual que si estuvieras armando una mochila para irte al cerro, organiza los objetos (por ejemplo, deja a mano lo que utilizarás primero). Si vas a salir en un kayak doble, incorpora en el cálculo el peso de tu acompañante: generalmente la persona más pesada debe ir sentada atrás. Eso hará que el kayak sea más fácil de manejar.
  • Si bien el peso no es un problema, como ya hemos dicho, puede que el volumen sí lo sea. Por eso, usa bolsas comprimibles para compactar los objetos que desees cargar en el kayak.
  • Considera que los flujos de agua son cambiantes. Presta atención a cómo está la costa, a las corrientes y a las mareas. Lleva cartas náuticas, tablas de mareas según la estación y mapas contigo. Calcula tu situación de acuerdo al lugar, las condiciones y la hora del día. Cuidado con acampar en la playa… no sea que despiertes con agua dentro de la carpa.
  • Recuerda que al salir de puerto, debes pedir el zarpe a la autoridad marítima. Son ellos quienes también piden contar con una lista de equipo de seguridad (que va desde los chalecos salvavidas hasta radios y pistola a bengalas). Infórmate al respecto.
  • Si no tienes suficiente experiencia, sal siempre con una persona experimentada.
  • Practica las maniobras de remo en tierra. Capacítate con cursos que enseñen acerca de técnicas de remado eficiente, navegación, orientación e interpretación de cartas náuticas, comunicación en el agua, rescate y campismo de mínimo impacto, como la instrucción que ofrece NOLS en la Región de Aysén o Pueblito Expediciones en Valdivia.
  • Conócete a ti mismo. No sólo importa cuánta distancia eres capaz de cubrir, sino también a qué velocidad. No te sobre exijas.
  • Cuida el lugar por el que te desplazas y en el cual acamparás. Procura no dejar rastro. Respeta a las comunidades locales.

Fotografías por Martín Gildemeister en Icalma y Rapel.

SAL A RECORRER

Martín Gildemeister, montañista y explorador, nos recomienda una serie de lugares para realizar esta actividad de manera recreacional. Pero, ante todo, nos recuerda que siempre hay que informarse adecuadamente acerca de las condiciones de cada sitio y solicitar los permisos respectivos (ya sea con Conaf, ya sea con algún privado, ya sea con alguna autoridad).

En la zona centro del país, Martín nos sugiere ir a la Laguna del Inca (Portillo), la que ofrece hermosas vistas y condiciones de alta montaña. En la misma Región de Valparaíso, pero más hacia la costa, podemos hallar una serie de humedales para kayakear. Por ejemplo, está el estero El Yali (Reserva Nacional El Yali), en Santo Domingo, y un poco más al norte, a la altura de La Ligua, las Salinas de Pullally, donde se puede acampar en las cercanías. Ya en la Región del Libertador General Bernardo O´Higgins, es posible navegar por el río Rapel y llegar a al desembocadura. Estos lugares son grandes opciones para los aprendices de este deporte, ya que ofrecen una combinación de gran belleza escéntica y también una dosis de desafío: viento, corrientes y olas.

Otro escenario fantástico es el río Maule, el que puede ser recorrido a lo largo de 94 km desde la cordillera al mar (en unos 2 o 3 días). Y ya más hacia al sur las posibilidades se disparan. Si se trata, entonces, de lograr una conexión auténtica con la naturaleza, ¡la combinación de kayak y camping se alza como una excelente opción!

Kayak y camping en Rapel y Lago Vergara. Fotos por Martín Gildemeister. 


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