Romance bajo las estrellas

Aventúrate a una salida nocturna… un momento para reflexionar, contemplar y compartir.

ASOMBRO DESDE ANTAÑO

Al hablar acerca de la observación de astros y otros fenómenos del universo y cómo esto ha impactado en la humanidad nos trasladamos muy atrás en la historia, pues ya desde tiempos inmemoriales que la bóveda celeste ha cautivado al ser humano. Pero esto no sólo desde un punto de vista estético, sino también práctico: por ejemplo, en torno al III milenio a.C. comenzaron a emplearse los sistemas calendáricos basados en los movimientos de los astros para predecir los cambios estacionales. Desde entonces, los cielos han sido sitio de interés para muchos estudios científicos y aún hoy las interrogantes que suscita el universo son más que las respuestas: ¿hasta dónde llega el universo? ¿Cuántas estrellas hay? ¿Estaremos solos o habrá vida inteligente en otros planetas? ¿Seremos capaces de colonizarlos algún día?

Cuando salimos al aire libre para contemplar cielos estrellados tenemos la oportunidad, entonces, de tomarnos un momento para sentir esas grandes preguntas existenciales y disfrutar, a su vez, de un panorama que la vida en ciudad, con todas sus luces y su frenético movimiento, es incapaz de proveer.

¿QUÉ VEMOS?

Cuando alzamos la vista hacia el universo vemos principalmente estrellas, planetas, satélites y algunos otros cuerpos fugaces (cometas, meteoros… ¡y quizás hasta un avión!). Los «puntitos» titilantes corresponden a las estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, pues son objetos con luz propia. Sirio, que está a unos 9 mil años luz, es la estrella más brillante que podemos ver en el firmamento. Sabremos distinguir los planetas, en cambio, porque su luz no parpadea como sí lo hacen las estrellas. Pero ojo: el planeta Venus se ve con gran intensidad, por lo que incluso parece brillar más que una estrella. Ello se debe a su cercanía con el sol (una estrella). Por esa razón recibe también el nombre de «lucero de la mañana» y «lucero de la tarde»: se ve pocas horas antes de la salida del sol y también durante el ocaso.

Para saber con mayor detalle qué es lo que estamos viendo en un cielo nocturno, recomiendo que te informes: busca libros o mapas o aplicaciones para tu celular que muestren las constelaciones que podemos divisar en nuestro hemisferio. La constelación de Orión, por ejemplo, es fácilmente identificable durante el verano. La Cruz del Sur también. A su vez, puede que con esto se abra un mundo nuevo para ti: el de la orientación a través de las estrellas.

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¿EN QUÉ TE DEBES FIJAR?

Esa luz que vemos en el firmamento es la que viaja a través del espacio hasta llegar de alguna forma a nuestra pupila. Por eso, si se trata de ver y fotografiar cielos estrellados, lo mejor es alejarse de cualquier tipo de interferencia: evitar bosques, buscar noches sin nubes y distanciarse de las zonas urbanas. ¿Y por qué esto último? Porque las ciudades y pueblos cuentan con luz propia y también proveen de una temperatura de color diferente. Esos efectos se interpondrán en nuestro camino a la hora de realizar observaciones astronómicas.

Es por eso que el norte de nuestro país es el mejor lugar para desarrollar esta actividad, ya que allí contamos con cielos despejados (en el sentido meteorológico) y hallamos lugares desiertos, es decir, en los que no hay nadie (leve o cero contaminación lumínica) y donde además la humedad es muy baja.

Otro factor importante es evitar días con una luna muy fuerte, ya que este satélite natural es una gran fuente de luz para los efectos de nuestro ojo (y cámara fotográfica) y ello no permitirá ver las estrellas con claridad.

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PARA LA ASTRO FOTOGRAFÍA

Al tener escasez de luz, nuestras cámaras están obligadas a realizar obturaciones de largos tiempos de exposición para capturar estrellas. A su vez, tenemos que considerar que la Tierra es un planeta que gira constantemente. Por ende, mientras más tiempo de exposición demos, más posibilidades tendremos de capturar estrellas movidas en nuestras fotografías. Ahora bien, como la fotografía es una expresión artística, no tiene nada de malo realizar fotografías en movimiento, pero si queremos solucionar eso, recomiendo realizar «la regla del 500», la que consiste básicamente en dividir ese número por la distancia focal con cual vamos a fotografiar las estrellas (500 / 18mm = 27.7 segundos). Es decir, tenemos un umbral de casi 28 segundos para que nuestras estrellas no salgan movidas en nuestra fotografía. Ya entendiendo esto, debemos saber que para realizar exposiciones tan largas debemos tener nuestra cámara completamente estática, sin movimiento alguno.  Para eso debemos contar con 2 accesorios imprescindibles: un trípode y un disparador remoto.

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¿QUÉ NECESITAS?

Las fotografías nocturnas bien podrían realizarse yendo por el rato al lugar para luego volver a nuestro hogar. ¿Pero qué tiene de romántico esto? Por eso, mi consejo es siempre acampar en el lugar. Para eso, ten en cuenta la geografía del lugar para elegir el equipo de camping  y las condiciones en general. Por ejemplo, las frías noches del norte de Chile pueden resultar bastante hostiles (para un escenario de altiplano en Atacama recomiendo, por ejemplo, un saco de dormir -17°C confort más un liner. Para las demás zonas de cordillera andina, este mismo saco presta suficiente comodidad para cualquier locación). No hay que olvidar el aislante térmico. Y, en la misma línea: como la fotografía de cielos nocturnos es una actividad más bien estática y que requiere de gran paciencia, es importante abrigarse bien.

A su vez, como estaremos constantemente en el frío y realizando obturaciones de larga exposición, recomiendo siempre llevar suficientes baterías para la cámara, ya que el frío y el trabajo de larga exposición aumentan considerablemente el uso de energía y, al corto tiempo, se descargarán.

También es imprescindible contar con buenas linternas, tanto de campamento para el campo base y como linterna frontal para la marcha. ¡No vaya a ser que pierdas tu equipo en medio de la noche a la hora de querer fotografiar!

En mi caso, suelo utilizar en mis viajes fotográficos equipamiento tipo Overland en mi vehículo, una especie de camper 4×4 que me lleva con comodidad a todos los sectores que quiero visitar.

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¡SAL DE NOCHE!

Te invito a que salgas con tu equipo de camping y tu cámara y te aventures a vivir una experiencia fascinante bajo las estrellas. Pero recuerda que los momentos más lindos son aquellos que son compartidos. Por eso, ¡suma a tus amigos o a tu pareja!

Recomiendo que visites el Parque Nacional Lauca (Región de Arica y Parinacota), el que ofrece cielos muy limpios (no sólo casi no hay nubes, sino que además hay muy poca vegetación y, por lo mismo, no habrá árboles o elementos que puedan tapar la vista). Además, la ciudad más cercana está a una gran distancia. Acá, sin embargo, las noches son tremendamente frías, por lo que hay que ir muy abrigado. Otro punto a considerar es la puna. Recomiendo cuidar la dieta, hidratarse mucho y estar atento a los síntomas que provoca la altitud.

Otro lugar que recomiendo mucho es el Parque Nacional Nevado Tres Cruces. Éste está a menos altura que el anterior, pero de todas formas estamos hablando del altiplano atacameño. El salar de Pedernales me gusta mucho porque ofrece observaciones astronómicas muy limpias y es una verdadera joya del desierto.

Fotografías por Matías Pinto Pooley.


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